En cada amanecer, en ti pensando
miraré con amor entre mis flores,
y para ti será, de mis amores,
la rosa más bella que esté brotando.
                           

Su aroma llevará mi voz clamando.
Si en un atardecer de ruiseñores,
canta la soledad tu mal de amores,
no sufras más por mí, no estés penando.
                      

Y si el dolor es hondo, atormentado,
piensa que en un instante de la vida,
vuelve el recuerdo amante del pasado.
                           

Tal vez comprobarás esperanzado
que una ardiente pasión adormecida
yace en mi corazón enamorado.

M. Lilian R. Ocampos  


Del libro:
"Jardín en la niebla"

Prohibida su reproducción sin  consentimiento expreso por escrito.

 

 

 

 

          

 

 

 

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