Elevo mi espíritu en un intento desesperado
por encontrar el equilibrio de los sentimientos y los elementos. Por un lado, la madre tierra donde mis raíces están firmemente arraigadas y por otro la mística luna cuyo brillo y magia tira de mí poderosamente.


Dos mundos paralelos y paradójicamente encontrados. Mujer que bebe la luz del sol durante el día, y vive atrapada en un mundo donde las obligaciones y la rutina constituyen el devenir diario, no pesa, pero tampoco llena.

Halcón durante la noche, se baña en el influjo místico de los rayos de luz de luna, que hacen de su transformación un ser pleno, lleno de vida, de ilusión, de sentires que llenan la copa de su corazón. Alas que se extienden en toda su plenitud, abrazando las estrellas, brillando con ellas.

Danza sinuosa, que se sucede día tras día,
noche tras noche. Con el último rayo de luna
y el primero del sol duerme el halcón y despierta la mujer en un ciclo interminable, imparable, donde ya no se sabe que parte pertenece al halcón y qué parte a la mujer.

Quizás dormitando durante el día, para lograr despertar al llegar la noche y comenzar a vivir, a sentir, a dar vida a sueños que permanecen en espera, 
en estado latente  aguardando su nacimiento.
Sueños propios, y sueños de otros que precisan 
de mi realidad para dar forma a la suya propia...

Y la rueda sigue girando sin cesar mientras
permanezco atrapada entre dos mundos, hasta 
que por fin uno sobrepase al otro o encuentre
el equilibrio para que ambos coexistan.

      Lilian/Lady halcón         

Sábado 25/08/01    

 

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