Arden mis labios cuando cerca los tuyos tengo
saciando la sed de poseerte, y siento
ganas de beber no uno, si no mil y un ciento
pues me saben a miel, hechos de aire y viento.

Resbalan suaves por mi piel
como gotas de amanecer,
agua de vida que alimenta
el manantial de mi ser.

Por eso vida mía ¡bésame!
Bésame con tal furia
que el rocío se torne lluvia
y convierta el oasis en un edén.
Lilian Rodríguez
26/03/2001 |