Esta es la historia de una pobre xana de la que todos se reían porque era muy fea. La gente creía que era muy tonta, pero en realidad era una superdotada. No quería que nadie lo supiera, por lo que fingía ser tontísima. Esta xana, al igual que todas, tenía una larga y dorada melena. Al nacer, la xana era hermosísima. Sus padres presumían tanto de ella, que en el día de su bautizo...

- Como la "XANA REINA" más guapa de todo el mundo, yo bautizo...

¡De eso nada! La xana más guapa de todo el mundo es mi hija - decía la madre.

- ¡ Insolente, como te atreves! Por tu insolencia, yo condeno a esta pobre xana a ser la más fea de todo el mundo... ¿ Por donde iba?... Ah, si, ejem... yo bautizo a esta xana con el nombre de... ¿Cómo quieren que se llame?

- Pirela- dijo su madre apenada.

- Con el nombre de pirela.

Y así fue. Ahora es la xana más fea de todo el mundo.

Cuando Pirela empezó en el colegio, todos la empezaron a llamar "Pirela la fea". Y aunque era la cruda realidad, a ella le dolía mucho que se lo llamaran.

En sexto curso vino un niño nuevo. Se llamaba Pablo. Era moreno, de ojos azules, simpático, alegre y nunca se metía con nadie, por lo que algunos se sus compañeros se reían de él. Pero él pasaba de todo.

Pirela, a la salida del colegio, cayó en una trampa que le pusieron los chicos de clase porque la odiaban. La trampa estaba hecha de barro, por lo que Pirela de ensucio mucho. Pablo la ayudo a levantarse y al acompañó hasta su casa cerca de una fuente pequeña. Cuando llegaron a casa de Pirela, que vivía sola, ella le dijo a Pablo:

- No sé como te llamas, pero te agradezco que me acompañases.

- Yo me llamo Pablo. ¿Y tú?

- Pirela. ¿Quieres pasar?

- Sí, por que no.

Ya dentro, Pirela le ofreció un cacén (un cacén es un café bien caliente), pero Pablo contestó que no podía porque debía volver al colegio. Entonces, Pirela miró su reloj y se dio cuenta de que era temprano.

-Es pronto. Te vas porque soy fea y porque todo el mundo cree que soy tonta, pero en realidad soy superdotada.

Pablo quedó muy sorprendido, pero contestó:

- Me voy porque son menos diez, tu reloj se paró.

Pablo la cogió de la mano y la llevó al colegio.

- Quedé como una tonta. ¡Maldito reloj!- pensaba ella.

De repente, unas cuerdas la cogieron por la cintura y la llevaron entre la espesura del bosque.

Pablo la busco, pero no la encontró por ningún lado. Entonces miró en el suelo y encontró esto:

“Quien encuentre estas cuerdas que las devuelva a:

Gabi González/ Avda. Morgan, nº 8 – 15º D”

  Esta etiqueta cayó de las cuerdas. A Pablo le fue fácil encontrar aquella dirección, pero los secuestradores no tenían allí a Pirela.

Pablo intentó engañar a  os secuestradores diciéndoles:

- Hola, soy inspector de secuestros, necesito saber si secuestraron a alguien últimamente.

-Sí, a alguien.

-¿A quién?

-¿Es necesario?

- Sí, por supuesto.

¿ Dónde vive?

- Aquí.

Y le entregaron un papel con una dirección que decía:  

“ C/ August Madis, nº 109 – 15º I (sin escaleras) 

- ¡¡¡Sin escaleras!!!

- Es broma, si que las hay.

-¡Uf! Menos mal. Em... quería decir que es una buena broma.

Pablo se dirigió a esa calle y subió al 15º piso no sin algunas dificultades:

1ª: El piso estaba a oscuras.

2ª: Había muchas trampas para ratones.

3ª: Era enorme.

4ª: Pirela estaba en una esquina al fondo.

  Pero Pablo la encontró y la llevó a su casa.

Mientras tanto, la XANA REINA se estaba muriendo, por lo que todos sus hechizos se deshacían y Pirela volvió a ser hermosa.

En cuanto la XANA REINA murió, nombraron a Pirela la nueva XANA REINA ( por su hermosura.

Y Pablo... bueno, lo que le paso a Pablo es otra historia.

                                              Cristina Santos Rodríguez

                                              6º Curso, Colegio Marcelo Gago.    




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