México es un país rico en tradiciones, una de las más  representativas de nuestra cultura es precisamente la que festejamos como preludio a la llegada de la Navidad, a esta costumbre religiosa  le llamamos “Posadas”.

Las posadas puramente mexicanas representan las 9 jornadas de la Virgen María y el Señor San José, (a los que llamamos “Peregrinos”) en su camino desde Nazaret a Belén buscando alojamiento y culmina con el nacimiento del niño Dios, el 24 de diciembre.

Las posadas se celebraban en diferentes casas, en cada una de las 9 noches previas a la Navidad. Se inicia con una procesión encabezada por José y María sobre un burro. En algunas  poblaciones rurales, la representación es aún con personas, en las ciudades se representa a los peregrinos con figuras artesanales sobre una tabla que cargan dos niños, la gente los acompaña con velas o faroles encendidos, caminando por todo el pueblo, o por las calles de la ciudad, cantando villancicos, hasta llegar a la puerta donde se pide la posada, aquí los familiares y dueños de la casa quedan adentro y todos los demás afuera, se canta la letanía pidiendo posada, (versos alternados, iniciando los de afuera solicitando les den posada y contestando negativamente los de adentro, hasta que los de adentro identifican a los peregrinos.)

Al terminar, se abre la puerta y se les da el paso entre cantos,  y con gran alboroto de la comunidad, se prenden luces y cohetes, se rompe la piñata con los ojos vendados, después se regalan frutas, dulces, y se ofrece  ponche.

En la última posada el día 24,  se lleve a cabo el nacimiento del niño,  lo arrullan dos personas que toman un manto por sus extremos, con el niño dentro,  todos entonan canciones de cuna,  finalmente el Niño Dios es puesto en el Nacimiento.

En cuanto a  la piñata, ésta se cuelga con un lazo sostenido por personas que la mueven tratando de que no la rompan pronto. Quienes intentan romperla, deben tener vendados los ojos, y les darán vueltas hasta hacerles perder la noción del espacio de manera que no sea fácil romperla.

Las piñatas tienen 3 símbolos teológicos:

La FE, porque vamos con los ojos vendados, sin otra guía que las voces arriba, abajo, atrás, que tratan de hacernos el mal.

La ESPERANZA, porque todos miramos al cielo anhelando y esperando el premio.

La CARIDAD, porque si rompemos la piñata destrozando los vistosos oropeles del pecado, alcanzamos los regalos deseados para compartirlos con los demás.

 

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